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Plumas del Arco Iris
Un blog tipicamente litoraleño.

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15 de Mayo, 2009 · General

4 DECADAS Y UN SILENCIO


Gentileza Diario época
40 años de la muerte de Juan José Cabral
A40 años de la cruel e innecesaria muerte de Juan José Cabral (y la demiles de argentinos) su asesinato impune resiste en la memoria de losque de una u otra forma sintieron y aún sienten su trágica desaparición.
Raúl A. Mierez


Es probable que muchos correntinos no pudimos siquiera imaginar queaquella trágica siesta del 15 de mayo de 1969, en la que asesinaban aJuan José Cabral, era el comienzo de una cercana realidad que golpearíacon todas sus fuerzas siete años después. En la historia del país yaexistían crueles antecedentes de padecimientos y de extrema dureza delaparato represivo con miles de muertos que quedaban en la memoria delpueblo pero no registrada en la justicia. La Semana Trágica de 1919,los acontecimientos de 1920 en el sur (Patagonia Rebelde) o en elprimer y segundo golpe militar de 1930 y 1943 respectivamente, fueroncruentos y perversos actos de los cuales no debía quedar evidenciaalguna. La magnitud de la crueldad de parte de los golpistas iría enaumento, como la del 55, que derroca a Juan Domingo Perón.
Meses antes la aviación naval bombardeó Plaza de Mayo asesinando acientos de civiles cuyas muertes quedaron sin castigo y nunca se inicióuna investigación para esclarecer el hecho y las víctimas como elataque, quedaron en el olvido.
Al año siguiente la dictadura denominada “Revolución Libertadora,”fusilaba y ejecutaba a cientos de argentinos por su condición deperonistas. Los responsables de esa masacre jamás fueron citados por laJusticia.
El paso del tiempo cooperaba para que esas muertes permanecieran sinjuicios y los responsables se ocupaban que nadie recordara o reclamarasobre el asunto.
A fines de la década del 60 violentaban y aterrorizaban a losargentinos para consolidar el plan del General Onganía, que buscaba lamanera de proseguir un programa político que en lo económico resultabadesfavorable a los sectores obreros y hacía los más carenciados, habíaen ese plan, mentores civiles que alentaban solapadamente desde losdiversos sectores del poder y el Gobierno tenía además el apoyo de unaparte de la prensa, cuyas editoriales ignoraban el reclamo de lostrabajadores y de los argentinos que exigían el retorno a la democraciay esos mismos medios comentaban parcialmente la realidad política que adiario se planteaba en los ámbitos de la sociedad.
Un tiempo atrás, pocos advirtieron que la represión policial conocidacomo la “Noche de los Bastones Largos,” (intervención a lasuniversidades autónomas) sería un terrible episodio que marcaría laforma violenta de disuadir a todos aquellos que se enfrentasen a ladictadura y que esa violencia se potenciaría a tal extremo con laaplicación de tormentos físicos y desapariciones de militantes como lade Felipe Vallese, instalando de esa manera el terror en el pensamientoy la tortura en el cuerpo de los ciudadanos, de manera que aquel que seopusiere a ese programa de gobierno debía atenerse a un trágico ydesgraciado acontecimiento como fue el asesinato de Santiago Pampillon,estudiante y obrero cordobés baleado por la policía el 12 de septiembrede 1966 por el solo hecho de defender la autonomía de la educaciónpopular.
Aquel 15 de mayo de 1969 al caer la tarde en Corrientes y conocerse lamuerte del estudiante de medicina Juan José Cabral, el puebloestremecido por la noticia manifestaba su indignación y su repudioengrosando las columnas que reclamaban justicia por el asesinato y elcese inmediato de la represión policial.
Pronto la fotografía del joven correntino- oriundo de Paso de losLibres- aparecería en los cientos de afiches que pegados a muros yparedones mostraban las facciones del mártir estudiantil y popular. Suexpresiva mirada -serena y profunda-inquietaba y conmovía a loscorrentinos, al punto de considerar su asesinato como una efímerapesadilla y que sin embargo, era el comienzo de un oscuro periodo de lahistoria nacional.
En tanto y con el pretexto de eliminar a la subversión y acabar con lacorrupción de los políticos, miembros de las Fuerzas Armadas -de todaLatinoamérica- se profesionalizaban en la tortura, concurriendo acursos que se dictaban en La Escuela de las Américas a cargo de LosEstados Unidos, capacitándose en el martirio corporal y psíquico comotambién en el secuestro y desaparición de personas. Después delasesinato de Cabral siguieron otras muertes. Los sucesos de Rosario yel “Cordobazo” significaron el final y marcaron la caída de Onganíareemplazado por Marcelo Levingston y éste cambiado por Lanusse. Coneste último seguiría el Gobierno militar que sincronizadamente repetíaun período oscuro y aterrador que aplicarían tiempo después en la ferozcacería que desatarían a lo largo y a lo ancho de la RepúblicaArgentina.
Luego de un período democrático, en el cual la violencia de laizquierda y de derecha (cuyos integrantes de este sector teníanestrechos contactos con la policía y los militares), fue el pretextoideal para justificar otro golpe de estado y consolidar un proyectoeconómico que excluía de toda participación a los sectores populares,se imponía a partir del 24 de marzo de 1976, la dictadura deVidela-Massera y Agosti como:”Proceso de reorganización nacional”. Yculminaría recién en 1982, dejando en esos seis años una secueladevastadora de 30.000 desaparecidos y un país sumido en una millonariadeuda externa con la banca internacional, producto de los errores queoscilaban entre el vaciamiento económico y la ausencia de moral (comoaquel episodio que conoció el mundo y sintetizaba al Poder de Facto,fue cuando la esposa de un alto jefe militar robo durante una funciónen el Teatro Colón la capa de la reina Sofía al visitar nuestro país) ola promesa (incumplida) del Gral. Menéndez de defender con su vida yhonor a las Islas Malvinas.
Aunque el país ya había vivido su hora de espanto, nadie pudo advertirque ese 15 de Mayo de 1969, los jinetes de la muerte, el dolor, lamiseria y el fratricidio, cabalgaban nuevamente sobre el cielo de laRepública, anticipando las horas miserables que nos iba a tocar.Treinta años después esa misma violencia como fue la represión de laGendarmería dejaba por víctimas a Mauro Ojeda y Francisco Escobar. Acasi una década de sus muertes dos cruces plantadas en la Avenida 3 deAbril Y Chaco los recuerdan y perpetúan su memoria y nada se sabe desus asesinos.-
En ocasiones aseguran que al pasado hay que olvidarlo y nada maserróneo. Los pueblos de la humanidad que sintieron en carne propia elgenocidio y la persecución como los armenios o los judíos, acasoolvidaron esa etapa de ayer? No lo hicieron. Mantienen viva la partedolorosa de su historia precisamente para que ese error no se vuelva arepetir.
A 40 años de la cruel e innecesaria muerte de Juan José Cabral (y la demiles de argentinos), su asesinato impune resiste en la memoria de losque de una u otra forma sintieron y aún sienten su trágicadesaparición.


publicado por negrorobaina a las 04:58 · Sin comentarios  ·  Recomendar
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Omar P. Robaina

Escribir ensayos, cuentos y novelas cortas, de acción o de suspenso. Realizar investigaciones periodisticas.
Varios libros editados. Premios provinciales y nacionales. Jurado en certamenes nacionales de literatura. Escribe para varios medios.

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